Juan Aurich se presentó a jugar ante Deportivo Lute con sus colores originales: rojo y blanco. Así da gusto. Al fin se dejaron atrás esas manchas doradas aberrantes o los fúnebres colores negros que ensuciaban la gloriosa indumentaria del Ciclón, incluso se volvió al escudo original, de tantas alegrías, emociones y pasiones y que caracterizó a nuestro querido club por más de cien años. Nuestra batalla está ganada. Aurich volvió a ser Aurich.

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