sábado, 1 de junio de 2013

Aurich fue una lágrima

Tan mal jugó Aurich que muchos hinchas, los más acérrimos del Ciclón, no pudieron contener las lágrimas de rabia e impotencia luego de la derrota con Real Garcilaso. Y es que el español José Mari Bakero ha matado la ilusión y la fe de los hinchas de una gran campaña y recuperar el título ganado en 2011.

Aurich jamás tuvo orden en la cancha. Tocaba, tocaba y tocaba en forma intrascendente, sin llegada y si remataba al arco contrario, era solo para probar fortuna y sin resolución. Y jugando de esa manera, jamás se gana.
Todas las derrotas aurichistas han sido por eso mismo: porque Aurich no juega a nada, no tiene argumentos ofensivos, es apático, no desborda por los laterales y no cuenta con un "10" de talento. "Tocar, tocar, tocar" como pide Bakero "porque así juega Barcelona", es la idea más absurda que un técnico haya querido implementar en el club y estas son las consecuencias.
Aún hay tiempo para enmendar, sacando a ese DT que es incapaz, renovar el plantel, contratar un volante cerebral de verdad y empezar a conseguir puntos. De lo contrario, terminaremos peleando la baja y la inversión de Edwin Oviedo habrá sido inútil y sin sentido.

Todo el equipo jugó mal. Ercik Delgado por ejemplo, estuvo muy adelantado en el gol cusqueño, y Guizasola y Céspedes jugaron pésimo, sin ánimo, sin desborde y apáticos. Jamás surtieron a los delanteros y su único argumento fue el pelotazo.
Fleitas y Atoche fallaron, también en el tanto celeste, perdiendo un balón en la mediacancha, increíble, y Tarek Carranza hizo extrañar, a gritos, a Alfredo Rojas.
Guevara no aportó nada de nada, fue totalmente intrascendente mientras que Oscar Vílchez solo aportó entusiasmo que no sirvió de mucho en el ida y vuelta.
Israel Kahn estuvo desconocido mientras que Alexander Sánchez y Roberto Ovelar fueron un cero a la izquierda en la avanzada roja.
Los cambios fueron también desafortunados. Mario Velarde fue una nulidad total al igual que Junior Viza y Pacheco, esta vez, tuvo una tarde terrible, desafortunado en sus tiros libres.
Aurich fue una lágrima, una sombra de equipo, culpa de Bakero y es hora de cambiar de timón.

Pepepe

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